Editorial 18/04

Se dice que la primer huelga general de los trabajadores en la Argentina fue la de 1902, casualmente en contra de la primer ley represiva, la 4.144. Se dice también que la primer conquista social inscrita en las leyes fue en 1912 por el senador socialista por La Boca Alfredo Palacios que recogió más de una década de luchas. Se sabe que con el golpe de Estado de 1930 la dictadura encarcelo a cientos y cientos de trabajadores motivo por el cual se organizaron comisiones, se agruparon abogados y finalmente se creó nuestra Liga Argentina por los Derechos del Hombre. El golpe de estado de 1976 se puede explicar con solo 4 5 cifras. Los 30mil desaparecidos pero también la caída del 44% de la Renta Nacional en manos de los trabajadores al 30% que pocos meses después sería la parte que les tocara. Fue por eso que Rodolfo Walsh en su famosa carta de denuncia a la Junta de Comandantes ("Carta abierta de un escritor a la Junta Militar", Rodolfo Walsh 24 de marzo de 1977) decía que el mayor de los crímenes era la miseria planificada. Con el Plan Martinez de Oz de economía se arrasaron los derechos que de un modo lento como resultado de las luchas se habían ido conquistando desde la Constitución de 1853 hasta la Reforma de 1947, que incluso sobrevivió en el artículo 14bis de la nueva reforma del 94. Los argentinos tenían derechos sociales muy importantes pero para eso necesitaban dinero, y el plan de hambrear a la población de Videla y de Martínez de Oz hizo trizas aquellos derechos conquistados durante un siglo. De nuevo en medio de la pandemia nos enfrentamos a dos graves peligros para los derechos humanos argentinos, uno es que se vaya consolidando un Estado policial que asoma en la presencia de las policías, la gendarmería, las diversas fuerzas represivas y su cultura represiva que ha sobrevivido a más de un gobierno, a más de una reforma, a más de un deseo humanista. De eso se habla bastante, se habla menos que los derechos económicos, sociales, culturales, de salud, a la recreación y a la diversidad que tenemos los argentinos conquistados en muchos años -pero sobre todo en los últimos 15 años- están amenazados por la miseria que asoman detrás de la parálisis del aparato productivo y del mantenimiento de las relaciones de poder anteriores al comienzo de la pandemia. Se sabe que si no se toca la riqueza de los bancos serán los bancos los que se quedarán con lo fundamental de la ayuda que el Estado destine para la pandemia, se sabe que si no se toca el mecanismo de exportación de cereales y de soja serán los grupos económicos agro exportadores, los que también dominan los agrotóxicos que han sido una de las causas fundamentales del desastre ambiental que trajo esta pandemia seguirán enriqueciéndose para siempre. Por lo tanto junto con discutir el cumplimiento de la cuarentena, y encontrar las vacunas, y tener todas las medidas dispuestas para que el sistema de salud público argentino pueda socorrer, curar, superar la crisis para la población argentina, tan imprescindible para la salud pública como para los derechos humanos es discutir un programa económico de emergencia que recupere el control de los bancos, que recupere el comercio exterior, que recupere las riquezas para el pueblo argentino. Ha llegado un punto en el que o se toman las medidas radicales imprescindibles, o la miseria arrasará con los derechos de los argentinos. Ahora es cuando hay que exigir los cambios.



Intivadxs

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